Luego de haber tocado la visión de la empresa en el artículo anterior, continuemos con esta serie dedicada a los temas fundamentales dentro de la dirección estratégica ocupándonos ahora de lo que conocemos como Misión.
Antes de entrar a definirla me gustaría responder a la eterna pregunta que siempre se hacen … ¿Qué es primero, la misión o la visión? y bueno es simple, para mi puedes comenzar por cualquiera de las dos porque una te llevará a la otra y luego empezarás a trabajarlas en simultaneo, pero lo más importante, y sobre lo que van a girar, es la razón por la que lo hagas y a lo que esto conlleve.
Es así que entramos al tema de la Misión que, volviendo a tomar lo más básico nuevamente, siempre se nos ha dicho que se trata de “la razón de ser de la empresa“. Muy bien, partamos entonces de aquí para entender su naturaleza.
Cuando hablamos de una razón para que una empresa u organización exista ya no podemos enfocarla simplemente desde el objetivo de obtener beneficios personales para sus creadores, tales como utilidades, imagen, apoyo político u otros; ya que hoy en día la sociedad no apoya este tipo de “causas”.
Desde el punto de vista de la gestión y atracción del talento humano, hoy se habla mucho del desarrollo de una marca como empleador y dentro de este tema me topé con los resultados de un estudio, mencionado en el libro “La organización basada en el Talento” de Peter Cheese, Thomas y Craig; que expone que las personas cuando buscan postular a un lugar para trabajar influye bastante la percepción que la sociedad tenga del sector y de la marca de la empresa, sobretodo en asuntos medioambientales y de responsabilidad social, o si es simplemente considerado aburrido, sobretodo para las nuevas generaciones. Otro dato interesante que nos señala es que las personas luego de querer encontrar un trabajo “satisfactorio y en consonancia con sus capacidades” buscan un trabajo que pueda brindarles “la oportunidad para interactuar con el público y para ayudar a la gente“. Y me gustaría citar de este libro también que “Sencillamente, la gente quiere sentir que está haciendo algo bueno para el mundo a través de su trabajo, o al menos sentir que no hacen daño alguno, y generalmente se busca algún significado en el trabajo que desempeñan.” Los tiempos de trabajar por un simple salario terminaron.
Creo que hasta este punto ya están empezando a comprender a dónde quiero llegar con esta información pero, quisiera aún hacer mención de lo que nos dice Jack Welch en su libro Winning acerca de la Misión. Jack Welch nos dice que una declaración de misión adecuada debe responder a la pregunta “¿Cómo nos proponemos triunfar en este negocio?“, puesto que de esta manera las organizaciones se sentirán obligadas a realizar un análisis similar al DAFO para poder verse en el entorno en el que van a buscar inspirar y obtener beneficios de manera equilibrada para que las personas se sientan parte de un proyecto grande y significativo. Pero ojo que cuando Jack Welch habla acerca de obtener beneficios (monetarios), lo hace desde el punto de vista en el que el dinero constituye el medio para poder alcanzar otros fines mayores y que no constituye el fin primordial en sí. Por último también nos dice que cualquiera dentro de la organización puede aportar a fundamentar la misión pero es responsabilidad única de los directivos su declaración y gestión.
Entonces hasta aquí, podemos decir que la misión como razón de ser de la empresa, debe responder a una causa que las personas consideren benéfica, a un sueño que no se trate simplemente de llenarse los bolsillos de dinero sino que sirva de inspiración para la labor diaria que desarrollen las personas que apoyarán la misma. Y es aquí donde me gustaría tocar el tema del compromiso por parte de los directivos, porque no se trata de declarar una misión ambiciosa y atractiva sólo para que de alguna manera se inspire a los trabajadores por algo en lo que sus creadores o directivos realmente no creen, se trata de querer y creer en lo que se hace al punto de defenderlo a capa y espada, pues esto te llevará a vivir e inspirar a la lucha por una causa, que viene a ser una gran cualidad de todo líder. Comprométete en realidad con lo que vas a hacer porque finalmente serás evaluado por todos tus stakeholders (gobierno, clientes, sociedad, colaboradores, entre otros), de acuerdo a tu trabajo y el cumplimiento de ese compromiso que ellos perciben que asumes con cada uno en tu misión; en algunos casos, se recomienda tener una misión corta básica y otra extendida que estipule concretamente el compromiso que se contrae o propone con cada stakeholder.

En conclusión, cuando estés por definir tu misión hazlo por convicción y aférrate a ella, que sea para luchar por una causa que busque realizar tu visión de un mundo mejor, que te permita tanto a ti como a los demás desarrollarse y realizar sus sueños, y no vaciles nunca en comunicarla porque tu esfuerzo y dedicación servirá de catalizador para que los que piensan igual que tú se decidan y te apoyen.
Al éxito, se llega subiendo peldaño a peldaño, así que cuando trabajes tu misión hazlo igual que tu visión renovándola cada cierto tiempo y haciendo partícipes a todos de la misma para generar compromiso.
Además de saber a dónde y cómo llegar será importante que sepas sobre qué lo vas a cimentar… de eso tratará el siguiente artículo, los valores de la empresa.
Enrique Cabellos B.
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