Solo tú tienes el poder de cambiar

Un hombre no puede escoger sus circunstancias “directamente”, pero puede escoger sus pensamientos y así, indirectamente pero con seguridad, dar forma a sus circunstancias…

En ocasiones, somos expertos en culpar a otros y en justificarnos por todo sin ser capaces de admitir nuestras faltas, esto siempre ocurre en las situaciones más simples o relevantes que podamos vivir, llegamos al punto de acusar a otros por nuestra forma de ser, actuando de una manera totalmente errónea puesto que, los únicos responsables de tomar buenas o malas decisiones somos nosotros mismos. Por este motivo vamos a conocer cinco falsas creencias a las cuales nos aferramos para responsabilizar a los demás o justificar nuestras acciones:

No puedo evitar ser como soy; siempre he sido así.  Lo primero que podemos apreciar en las personas que piensan y opinan de esta manera es el rechazo a cualquier posibilidad de cambio, evitando su crecimiento personal; peor aún bloqueando todas las oportunidades para mejorar conductas o defectos en sí mismos. A veces la ceguera no esta en nuestro ojos sino en nuestra mente.

Soy así por naturaleza, he heredado mi modo de ser y no lo puedo cambiar. El mundo está lleno de personas que han ido mucho más allá de lo que los genes pudieron indicar como sus límites. En nuestras manos está la decisión de cambiar nuestras cartas y por ende nuestro futuro.

Mi personalidad está controlada por mi química y por mi metabolismo. En realidad es nuestra forma de pensar el que afecta la química de nuestro cuerpo. Lo importante es recordar que nosotros tenemos el enorme poder de reeducar los compuestos de nuestra mente.

Mi familia es responsable de mi personalidad. No dejes que otros escriban en el libro de tu vida, siempre se tú el autor de tu destino, no importa quiénes fueron tus padres lo que realmente importa es quién decidas ser tú.

No puedo escapar a mi cultura ni a mi tiempo. Si queremos realizar nuestro propósito en la vida, pronto aprenderemos que no podemos seguir al rebaño.

Para poder comprender lo importante que es cambiar nuestros pensamientos, que mejor que compartir una historia que guarde la esencia de todo lo escrito  en estas líneas.

Cuentan que el viejo sufí Bayacid decía a sus discípulos:

<Cuando yo era joven, era revolucionario, y mi oración consistía en decirle a Dios: “Dame fuerzas para cambiar el mundo”. Pero más tarde, a medida que me fui haciendo adulto, me di cuenta de que no había cambiado ni una sola alma. Entonces mi oración empezó a ser: “Señor, dame la gracia de transformar a los que estén en contacto conmigo, aunque sólo sea a mi familia”. Y ahora, que soy viejo, empiezo a entender lo estúpido que he sido. Y mi única oración es ésta: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”. Y pienso que si yo hubiera orado así desde el principio, habría aprovechado mejor mi vida>.

La única forma de cambiarnos es disponernos firmemente a entrar en nuestro interior y efectuar el cambio.

Beatriz Nieto T.

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