Hachiko: una historia de amor y lealtad incondicional

A veces pienso que los animales son más humanos que nosotros mismos y es que hay características en su comportamiento que los hace dignos de admirar. Hace poco vi un documental sobre los elefantes, en el que una manada de adultos viaja enormes distancias para darle la bienvenida a los pequeños elefantes huérfanos, quienes después de haber sido acogidos en albergues, vuelven a su hábitat natural. Los elefantes adultos acompañan a los más pequeños en un recorrido mostrándoles su nuevo hogar, concluido esto se puede ver claramente, y sin la necesidad de entender su mismo lenguaje, el cómo se crea una conexión tan fuerte entre ellos que hace posible percibir la felicidad que sienten por sus nuevos integrantes expresando su inmenso amor. Otro ejemplo claro es lo que sucede con los delfines, son animales con una amplia percepción pero sobre todo con una gran capacidad de protección pues lo demuestran cuando tienen contacto con personas incapacitadas, mientras que, nuestra sociedad se encarga a veces de menospreciar o discriminar todo aquello que luce o se ve diferente, animales como los delfines mueven sus aletas y derrochan su amor a estos seres que lo necesitan más que nunca. También debemos saber que hay valores que los animales representan mucho mejor que nosotros mismos, valores como la lealtad, que es el pilar de la historia que compartiré con ustedes a través de este artículo.

Un perro de raza Akita, macho y de un intenso color blanco, nació en noviembre de 1923 en la provincia de Akita, al norte de Japón. Con tan solo dos meses de edad fue enviado a la casa del Dr. Eisaburo Ueno, profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio. El profesor notó que las piernas delanteras del cachorro estaban levemente desviadas, por lo que decidió llamarlo Hachi (ocho en japonés) por la similitud con el Kanji (letra japonesa) que sirve para representar al número ocho y ‘kō’ (cuyo significado es príncipe o duque). Ese fue el inicio de una verdadera amistad entre los dos.

Desde luego, Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar la casa todas las mañanas con el profesor y caminaba junto a él hasta la estación Shibuya. El perro observaba como su dueño compraba el billete y luego desaparecía entre la multitud que abordaba el tren. Más tarde, Hachiko acostumbraba sentarse en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño, quien regresaba de su trabajo por la tarde.

Esto sucedía todos los días. Las personas que transitaban por Shibuya siempre comentaban este hecho, fue así que la imagen del profesor con su perro se volvió familiar en la estación, y la historia de lealtad de este animal se dispersó por los alrededores.

El 21 de mayo de 1925 una tragedia irrumpió el encuentro entre el amo y su leal perro. Ese día el profesor sufrió un ataque cardíaco en la universidad. Él falleció antes de poder regresar a casa.

A la mañana siguiente Hachiko fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo. Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Durante diez largos años, el perro iba cada mañana a la estación sin importar las diversas condiciones climáticas, esperaba el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a aquél que amaba. El 7 de marzo de 1935 su diario peregrinar se ve interrumpido por su muerte.

Hoy en día, la exquisita estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya. Podemos encontrar alrededor de ella fuentes, puestos de diarios y revistas, y personas sonrientes contándose  la historia del leal Hachiko. En homenaje a Hachiko, el 8 de agosto de 2009 se estrena en Japón, “Siempre a tu lado, Hachiko”. Una película dramática estadounidense, dirigida por Lasse Hallstrom, escrita por Stephen P. Lindsey, y protagonizada por Richard Gere, Joan Allen y Sarah Roemer basada en la historia real del pacifico perro japonés.

Esta historia nos enseña el verdadero significado de la lealtad y el amor incondicional, mientras todos los días trabajamos por ser leales con nosotros mismos, estos amigos de cuatro patas nos demuestran lo fácil y sencillo que es ser fiel a su propia causa, como lo mencione al principio hay cualidades como también características en el comportamiento de los animales que debemos adaptar para mejorar nuestras relaciones y nuestra actitud frente a la vida.

Conoce y revive la historia de Hachiko a través de su película, aquí te traemos el trailer:

Beatriz Nieto T.

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