Más allá de la identidad 2.0

Entre el personaje y la persona a veces nos perdemos incluso nosotros mismos… No somos nuestra marca personal, aunque a veces se nos olvide, con tanta interacción social y en los social media. El perfil de Facebook, nuestros seguidores de Twitter, el rol que tenemos en nuestro grupo de amistades o en la familia… van conformando un personaje, que si bien representa una parte de lo que somos, no deja de ser una mera representación. Por eso es importante que cuando uno cierra las puertas de su casa, apaga el ordenador o se mete en la ducha con la misma desnudez conque vino al mundo, re-conecte con esa persona que uno es bajo todos esos trajes, nombres, roles…

Ana es una chica muy divertida. Allí donde va despierta risas. El ser simpática, divertida, loca… ha estado tan presente desde su infancia y le ha hecho conquistar tantas cosas que ha pasado a ser su “leitmotiv”. Así, con el paso de los años, el humor se ha convertido en su arma para ligar, para vender un producto, para hacer amigos, para fidelizarlos… es tan graciosa que la gente comenzó a llamarle para quedar con el propósito de que animara las fiestas. El problema es que ella, poco a poco, fue asumiendo en su inconsciente que lo suyo era ser graciosa, lo que “le tocaba hacer”, “lo que se esperaba de ella”. Iba mucho más lejos en realidad: ser divertida se convirtió en el pilar de su autoestima. “Me quieren por lo graciosa que soy”, y en consecuencia, ella acababa actuando bajo la implícita creencia de que “si no soy tan graciosa dejarán de quererme”.

Todos somos un poco como Ana; unos más y otros menos, pero nos anclamos fácilmente a nuestro “rol social”, a aquello que siempre hemos creído o nos han dicho que somos. Fácilmente levantamos los cimientos de la autoestima sobre reconocimientos externos o resultados que nos hacen sentir que valemos. Esto nos crea una especie de adicción a seguir haciendo determinadas cosas o buscando determinados éxitos para poder mantener ese reconocimiento y esa sensación de seguridad.

Nuestras relaciones personales e interacciones sociales van definiendo, desde que somos pequeños, un rol que nos define, por el que las personas nos reconocen. Pero una cosa es la imagen que representamos y otra bien distinta lo que somos. Ser capaces de des-apegarnos de lo que creemos que nos define nos permite ver más allá -y también que los demás lo vean-: posibilita que lo que eres sea sostenible en el tiempo y no se te desmonte con un acontecimiento externo, como un accidente, una enfermedad, el paso de los años o una bancarrota.

El alzheimer ha dejado sin memoria a intelectuales como Reagan, Maragall o Carmen Laforet; la caída del caballo dejó a Christopher Reeve sin la posibilidad de seguir siendo actor.

No tomes la parte por el todo. Acepta que fuera de tu ángulo de visión hay más. Que no eres una fotografía sino una película en movimiento, una persona viva con una identidad en constante equilibrio dinámico. Por eso es muy recomendable salir del entorno de uno. Porque quizá eres gracioso entre tus amigos, y un soso para otros. Quizá eres el más culto de tu familia, pero en ciertos ambientes tu nivel cultural pasará desapercibido. Puedes ser inteligente, pero no olvides que siempre habrá alguien más inteligente que tú, y que puede llegar un día en que no tengas inteligencia, y seguirás viviendo de todas formas, y siendo tú.

¿Te has planteado alguna vez qué cosas de tu cuerpo, de tu personalidad, etc.; si te las quitasen sentirías que dejas de ser tú? Si te quitan tu belleza, ¿dejas de ser tú? Si te quitan tu inteligencia, ¿dejas de ser tú? ¿Es tu creatividad lo que define quién eres? ¿Son tus ojos azules lo que hacen que te sientas especial? ¿Ha sido tu éxito profesional el que te ha hecho sentir que eres quien eres?

¿Tienes claro qué te define?, ¿en qué basas tu amor propio? Desafía aquellas cosas que crees que te definen y encontrarás la sorpresa de que subsistes sin cualquiera de tus cualidades, porque no eres ninguna de tus cualidades, o al menos esencialmente. Cuanto más dependa de tu voluntad aquello que responda a la pregunta ¿quién eres?, y más sostenible sea en el tiempo, más fácilmente podrás asegurarte una autoestima saludable y una satisfacción personal para el resto de tu vida.

Beatriz Ariza R.

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